Cuando el Arsenal soñaba con acortar distancias en la Premier League, se encontró con un muro infranqueable en el Emirates: Jordan Pickford. El internacional inglés fue la pieza clave en el empate sin goles contra el Everton, dejando a los ‘gunners’ atrapados en una frustración que empieza a hacerse recurrente.

Desde el primer silbatazo, el Arsenal dominó como si de una orquesta afinada se tratara. Controlaba el balón con un asombroso 81% de posesión, pero como un artista sin inspiración, no lograba plasmar su obra en el marcador. A cada intento, Pickford respondía con la firmeza de un guardián decidido a proteger el punto que su equipo necesitaba desesperadamente.

Hubo momentos en los que parecía que la barrera azul se rompería. Un disparo de Odegaard al borde del área, un zurdazo cruzado de Martinelli, y más tarde, un intento directo de Saka. Pero Pickford, estirándose como un felino, rechazó una tras otra. Su actuación recordó a los mejores porteros de Antaño, convirtiéndose en la gran figura del duelo.

El Everton, sin registrar un solo tiro a portería, resistió con dos líneas compactas, dependiendo exclusivamente de su portero. En contraste, el Arsenal siguió generando ocasiones, pero el último pase y la frescura en ataque les fallaron. A pesar de reclamar un penalti al final, ni el árbitro ni el VAR les dieron la razón.

Con este empate, el Arsenal solo ha ganado tres de sus últimos nueve encuentros en la Premier, un dato que preocupa a los de Mikel Arteta. A pesar del tropiezo del Liverpool, los ‘gunners’ se encuentran a seis puntos del líder, evidenciando que la lucha por la cima es cada vez más complicada.

Jordan Pickford, con tres intervenciones de película, demostró que, incluso en un equipo con limitaciones, un solo jugador puede cambiar el destino de un partido.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo