España arrasa a Francia y sufre al final: de la euforia al susto en Stuttgart

De la borrachera de goles a la resaca del miedo.
España vivió una noche de euforia absoluta en Stuttgart, firmando uno de los partidos más espectaculares de su historia reciente: 5-4 sobre Francia que, por momentos, fue una fiesta nacional… y, por otros, una pesadilla que casi arruina el carnaval.

Hasta el minuto 79, ‘La Roja’ bailaba con los ojos cerrados. Ganaba 5-1, con goles, arte y juventud desbordante. Lamine Yamal, Nico Williams y Pedri parecían niños en un parque, divirtiéndose con descaro mientras Oyarzabal y Merino jugaban a ser adultos vigilantes. España hacía historia, mostraba autoridad y ejecutaba con precisión quirúrgica. Pero en menos de 15 minutos, el partido viró hacia la tensión. Francia, herida en su orgullo, maquilló la goleada con tres zarpazos. El último, de Kolo Muani, llegó al minuto 90 y encendió las alarmas.

De la fiesta al infarto, con la final en el bolsillo.
El primer tiempo fue un intercambio de advertencias. Francia, con balón, intentó sorprender, pero Unai Simón respondió con solvencia. Y cuando peor estaba España, Nico Williams rompió la igualdad con un zurdazo alto tras una gran jugada de Oyarzabal. Tres minutos después, Merino puso el segundo. A partir de ahí, se abrió la puerta del espectáculo.

La segunda mitad fue una locura. Lamine provocó y marcó un penalti con sangre fría; Pedri picó un balón delicioso al cuarto gol; y el propio Yamal, con una jugada de videojuego, firmó la ‘manita’. Todo eso apenas 13 minutos.

La segunda mitad fue una locura. Lamine provocó y marcó un penalti con sangre fría; Pedri picó un balón delicioso al cuarto gol; y el propio Yamal, con una jugada de videojuego, firmó la ‘manita’. Todo eso en apenas 13 minutos.

Pero Francia no se fue en silencio.
Mbappé descontó de penalti, Cherki clavó una volea, Vivian se marcó en propia puerta y Kolo Muani firmó el 5-4 definitivo. El vendaval español dio paso a un final con escalofríos. Porque los de De la Fuente, que habían sido arrolladores, se vieron súbitamente vulnerables.

Sin embargo, el marcador no se movió más. Y España, pese a los temblores del cierre, está en la final de la UEFA Nations League.

Porque el fútbol, como la vida, puede ser un carnaval… o una montaña rusa.

Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo