Cuando el fútbol pide carácter, Portugal responde.

Ni el arbitraje casero, ni el marco de Múnich, ni los fantasmas de pasadas generaciones fueron obstáculo para que la ‘Seleçao’ demostrara que esta vez es diferente. Con una mezcla de experiencia, juventud y personalidad, Portugal venció 2-1 a Alemania y se clasificó a la final de la UEFA Nations League.

Francisco Conceição y Cristiano Ronaldo firmaron la remontada. Uno con el desparpajo de quien recién llega. El otro, con el colmillo de quien ha escrito la historia del fútbol.

En los últimos días, Portugal está de moda en los grandes escenarios. Vitinha, Joao Neves y Nuno Mendes llevaron al PSG a su primera Champions. Esta vez, junto a Bruno Fernandes y compañía, se vistieron de protagonistas para devolver a Portugal al foco europeo.

Alemania golpeó primero con un polémico tanto de Wirtz, validado pese a la evidente intervención de Woltemade en fuera de juego posicional. El VAR dio por buena la jugada y el Allianz Arena explotó. Pero Portugal no se desmoronó. Todo lo contrario.

Francisco Conceição entró como un ciclón. En apenas minutos, empató con un golazo al ángulo y revolucionó todo. Luego, Nuno Mendes y Bruno Fernandes tejieron una jugada deliciosa que terminó con Cristiano empujando el balón a la red: el gol 138 con su selección. Histórico. Imparable. Actual.

Mientras Alemania se desdibujaba con cada cambio, Portugal se agrandaba. Roberto Martínez leyó mejor el partido y cerró el duelo sin necesidad de prórroga. La ‘Mannschaft’, sin ideas, fue silbada por su propio público. El marcador 1-2 pareció hasta generoso para los locales.

Ahora, Portugal espera rival para la gran final del domingo. ¿Francia o España? Da igual. Porque este equipo no solo juega, compite. Y cuando Cristiano lidera y los jóvenes entienden la historia, nada parece imposible.


Por Nayib MF

Mtro. Comunicación y Periodismo Deportivo