Carlo Ancelotti cerró la puerta del Santiago Bernabéu con la misma elegancia con la que la abrió. Sin escándalos. Sin reproches. Solo fútbol. El italiano, uno de los entrenadores más laureados del mundo, ha dado el paso definitivo hacia un nuevo capítulo: ser el líder de la ‘Canarinha’.
Brasil no lo llamó ayer. Lo buscó hace tiempo. Pero entonces, su corazón aún latía blanco. El Real Madrid era prioridad, incluso por encima del país más ganador en la historia del fútbol. Ahora, libre de compromisos merengues, Ancelotti asume el reto de devolverle a Brasil el gen competitivo que ha perdido. La sexta estrella no solo es una ambición: es su misión.
«No lo digo yo, lo dicen las cinco estrellas en la camiseta», sentenció. Su discurso fue claro y directo. Como sus equipos. Como aquel Madrid del año pasado que, según sus palabras, será el modelo que intente replicar con la Selección Brasileña.
Ha dirigido a Ronaldo, a Cafú, a Kaká. Ha aprendido del alma brasileña, del ritmo y la improvisación, pero también quiere que la disciplina táctica europea se sienta en cada jugada.
Su hoja de ruta ya empezó. Visitó el estadio de Botafogo y se dejó ver, no como una celebridad, sino como un técnico que viene a trabajar. Porque Carlo, incluso cuando se despide, nunca se desconecta del fútbol.
Welcome to the Maracanã, Carlo Ancelotti! Our cria Vini Jr can show you the way around Rio 🇧🇷❤️🖤 pic.twitter.com/Wdx1xHpcJd
— Flamengo (@Flamengo_en) May 29, 2025
