El portero que convirtió el vestuario en familia. El veterano que recorrió Europa, pero que jamás olvidó sus raíces.
A los 42 años, Pepe Reina ha dicho adiós al fútbol profesional. Aunque él prefiere decirlo de otra forma: “Es el fútbol quien me ha dejado”. Con 26 años de carrera y 25 temporadas al más alto nivel, se marcha uno de los nombres más longevos y carismáticos del deporte español.
Nacido en Madrid, forjado en La Masia y crecido entre canteras, Reina no fue únicamente el «showman» de la selección campeona del mundo. Fue portero titular en clubes históricos, líder silencioso y figura de vestuario.
Ha sido mucho más largo de lo que soñé y se me ha hecho tan corto que volvería a vivirlo.
— Pepe Reina (@PReina25) May 20, 2025
A solo tres días del ‘último baile’, acuden a mi mente tantas emociones, personas y vivencias que solo acierto a resumir con un inmenso GRACIAS.
Mi agradecimiento de corazón a toda esa… pic.twitter.com/YKgxsM8tUa
Cuando se pronuncia su nombre, muchos piensan en los discursos virales tras los títulos de España. Pero reducir su trayectoria a eso sería una injusticia. Reina fue el primer futbolista español en disputar todas las competiciones europeas y el tercer jugador más veterano en jugar en LaLiga. Cifras que respaldan una carrera sólida y respetada.
Su historia tiene paradas inolvidables: del Villarreal de Pellegrini al Liverpool de Benítez, donde ganó títulos como la FA Cup, la Community Shield o la Supercopa de Europa. Allí también levantó tres Guantes de Oro consecutivos (2006, 2007, 2008), como mejor portero de la Premier League.
La lista sigue: Bayern Múnich, Napoli, Milan, Lazio, Aston Villa… Y como si el fútbol le tuviera reservada una última parada sentimental, volvió a Villarreal, donde todo comenzó en la élite. Su último capítulo lo escribió en Como, Italia, llamado por su amigo Cesc Fàbregas, sabiendo que el final se acercaba.
Con más de 850 partidos oficiales y una colección de trofeos que incluye el histórico triplete con La Roja (Euro 2008, Mundial 2010, Euro 2012), Reina se va dejando mucho más que cifras: deja un legado de carisma, compañerismo y pasión por el fútbol.
El fútbol ya no lo esperará bajo palos, pero su historia quedará para siempre grabada entre quienes saben que, antes del animador, hubo un porterazo.